Saturday, June 16, 2012


Mi papá y yo!!

Dicen que lo que se hereda no se hurta. Y es muy cierto. Crecí rodeada de manjares preparados por mis abuelas, y también mi abuelo (que por cierto, sin que nadie se entere, era quien cocinaba más rico). Lo recuerdo siempre inventando algo en la cocina. Yo le acompañaba y le ayudaba con sus “embelecos”.

También recuerdo que cada ocasión especial daba paso a una degustación infinita de platos preparados por diferentes familiares. Cada uno se encargaba de preparar su especialidad. Cada celebración giraba en torno a la comida, como sucede en casi todas las familias puertorriqueñas.

Una muestra de las delicias que prepara mi papá.
No crecí con mi papá a mi lado. Cuando era pequeña, él dejó la Isla para servirles a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. No lo veía frecuentemente, ni conocía sus gustos, pero un día, hablando con él, ya un poco más grande, pude percibir la pasión que sentía por la cocina y todo lo que tenía que ver con ella. Luchó y trabajó hasta que se convirtió en chef. Me sorprendí mucho, porque ya para ese momento yo había decidido comenzar a laborar en la industria de alimentos, específicamente como mesera en un restaurante y trabajando para un catering de un amigo.

Actualmente estamos lejos. Él, con la misma pasión por la cocina, que demuestra en cada plato preparado para sorprender a amigos y familiares. Yo, escribiendo sobre mis experiencias, gustos y pasiones. Nos une el mismo interés de hacerles la vida deliciosa a las personas con quienes nos encontremos en el camino.


Lo último que probé hecho por él.

¡Papá, felicidades! ¡Eres y seguirás siendo el mejor chef del mundo! Te amo.

Monday, June 11, 2012


El primer libro de cocina puertorriqueña fue escrito en 1849. Hasta el día de hoy, no se sabe quién fue el autor de El cocinero puertorriqueño, una joya indiscutible para Puerto Rico y sus principios gastronómicos. Una muestra de los inicios del sentido de identidad como pueblo puertorriqueño. Se entiende que en ese momento solo llegó a leerlo un sector muy reducido de la sociedad, entiéndase, cocineros y profesionales, amas de casa y algún otro interesado con el suficiente poder adquisitivo para obtenerlo. En este libro se pueden encontrar recetas de nuestra comida de esa época, además de un sinnúmero de recetas de todo el mundo.

No fue hasta el 1950, casi 100 años después, que surgió otro recetario dirigido especialmente a la mujer puertorriqueña ama de casa: Cocine a su gusto. Berta Cabanillas, Carmen Ginorio y Carmen Quirós, fueron cómplices en darle forma a este escrito. Siendo maestras egresadas del programa de Economía Domestica de la UPR, conocían un poco más acerca de otros aspectos importantes a tomar en cuenta en la preparación de los alimentos. Recetas de escritos anteriores,  sabores que recordaban de su niñez y la experiencia que tenían en el tema, hicieron que este libro no solo fuera un recetario sino una guía completa para la mujer ama de casa.



Más o menos para la misma fecha, Carmen Aboy de Valldejuli hacia lo propio con su libro Cocina Criolla. Valldejuli, proveniente de una familia adinerada,  no sabía nada de cocina al casarse. Fue entonces que hizo esa recopilación de recetas para poder cocinarle a su familia, ya que se había ido a vivir fuera del país. Estas recetas, que generalmente fueron de las cocineras de su casa, dieron paso al libro que más tarde publicó y que, todavía, después de varias ediciones, muchos puertorriqueños conservan en la cocina.

En mi cocina está la duodécima edición del año 1967 de Cocina Criolla. Una verdadera reliquia de nuestra Julia Child (como la llaman muchos) que ha pasado de generación en generación, pero que todavía sigue siendo el libro de consulta para las recetas típicas para ocasiones especiales. En mi caso, son modificadas “un poco” para simplificar algunos pasos y ganar tiempo en la cocina.

Tuesday, June 5, 2012


¡Llegó el verano! Aunque oficialmente no es hasta el 21 de junio que comienza, el calor en esta Isla del Encanto nos inicia a esta época. Lo que nos pide el cuerpo en estos días es playa, sol, compartir, BBQ… Tomar y comer cosas refrescantes. Y junto con el calor de estos meses, llega la temporada de mangó, protagonista veraniego gracias a sus múltiples usos.

Esta sabrosa y refrescante fruta es nativa de la India. Se introdujo a la Isla en el 1750. Se dice que para los años ‘60 había más de 200 especies de esta fruta en suelo puertorriqueño. Todavía hay varias clases de mangó. Mi favorita, el “mayagüezano”. Por lo menos así lo conozco porque así lo llamaba mi abuela. Es pequeño, amarillo y de consistencia más dura que los demás. Es menos fibroso.

El mangó es rico en agua, además de su alto contenido en vitaminas A y C. También otorga al organismo gran cantidad de antioxidantes.A pesar de ser un fruto muy dulce, se utiliza de formas variadas en la cocina. Sirve para preparar salsas, aderezos, ensaladas, chutney, bizcochos y flanes entre muchas otras opciones.

Para combatir el calor de este verano, les recomiendo preparar un refrescante frappé de mangó. Necesitarán hielo, mangoes, jugo o agua, y azúcar. Se mezclan todos los ingredientes a gusto en la licuadora y ¡listo!

Para ver algunas recetas con esta fruta visita:
 
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